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El Gran Problema del Mundo de la Traducción

Pocos o nadie se atreve a hablar y a sacar a la luz el gran problema que sufre el traductor como autónomo. Todos saben que pagan mucho, y que depende del mes cobrarán más o menos. El mundo sabe que están ahí, que son necesarios aunque a algunos muchas veces se les va la lengua – siempre sin mala intención  o si -.

Asimismo, nadie habla del intrusismo profesional que hay en el mundo de la traducción. Sin embargo todos han aprendido a convivir con él y eso que es el peor de sus enemigos… o no. La traducción tiene otros muchos enemigos, el intrusismo profesional o las agencias que vulgarmente dicho -revientan los precios para ofrecer un servicio casi siempre más rápido, mejor…  ¡TODO MENTIRA! -.

Hace poco, un servidor, se encontró con una situación en la que se le rechazó un presupuesto que rozaba el límite de lo rídiculo y que debería de ser más alto. Me puse a reflexionar sobre el tema, y llegué a la conclusión que muchas empresas o agencias ofrecen precios ridículos para atraer clientes. Por otra parte están los intrusos que ni son traductores, ni lo serán nunca pero que dicen que saben idiomas y se creen que ya lo son… y estos son los que a su vez hacen competencia a agencias y traductores autónomos. La ecuación es bastante compleja, pero fácil de entender.

Por una parte, en España nadie quiere oir hablar de lo que se conoce como Colegios de Traducción porque afectaría a muchas personas o “profesionales”. Esto supondría una ley a cumplir por todos, unas reglas de juego y la puesta en marcha de un presupuesto de traducción base para cotizar traducciones. Los clientes obviamente van al mejor postor, pero hay que tener en cuenta el trabajo del traductor, son horas de investigación, son horas de trabajo de revisión y corrección, es inversión en programas y material… y por eso proponen precios que van de entre 0,05 y 0,09 de media. Si no hay compañeros que cobran un poco más dependiendo de la combinación y dificultad del idioma.

Lo que no se puede aguantar, es que uno baje sus tarifas y siempre haya especialistas que cobren menos todavía. Eso, en casa de cualquier persona se llama reventar los precios del mercado… y no se debe hacer ni ética ni profesionalmente porque ni está de acuerdo con el idioma ni está de acuerdo con la dificultad del mismo. Lo mismo hacen los intrusos, que ni son especialistas en traducción ni nada… pero que como idiomas “sabemos” todos a ver si me puedo ganar un dinero y fastidiar a los que de verdad trabajan para ello… ¡BASTA!

Unámonos todos los traductores frente a este abuso, pongamos leyes para todos pesa a quien le pese y acabemos de una vez por todas con esta injusticia que mancha nuestra profesión y nuestra reputación.

Abramos los ojos y veamos la realidad de la traducción como profesión y como gremio. No dejemos que manchen nuestra bonita profesión… no dejemos que otros se beneficien de nuestra pasividad.