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¿La traducción automática sustituirá al traductor convencional?

La traducción es un oficio tan antiguo como el de pescador. Desde que el ser humano aprendió a comunicarse, y en concreto desde que las poblaciones de diferentes lugares del mundo entraron en contacto, siempre hubo una persona (con más o menos dominio de un idioma que no fuera el suyo propio) que era capaz de hacer que su superior pudiese entenderse con el del poblado de al lado.

Éste podría ser el caso de los romanos, en sus relaciones con griegos y con galos. Desde un texto, hasta sonsacarle a un preso información relevante sobre un asunto de la época pasaba por un traductor o un intérprete que ayudaba a estos menesteres.

Lo mismo ocurría en la Edad Media, época en la que las abadías poseían textos en idiomas como el griego o el latín y que debían traducirse para propósitos religiosos.

Uso de la traducción en la actualidad

Los idiomas son hoy en día fundamentales para que dos culturas diferentes puedan establecer conexiones. Para ello, la traducción es hoy tan necesaria como en épocas anteriores y por lo tanto especialistas en tradución e interpretación de idiomas. Así como en el pasado personas con altos conocimientos de idiomas se encargaban de ejercer de traductores, hoy en día esta profesión se ha convertido en una auténtica ciencia que avanza. Sin embargo, no todo el mundo es capaz de traducir… pues para hacerlo no vale con tener un C2 de inglés o simplemente ser nativo del idioma; por lo que también existe en la profesión mucho intrusismo indeseable del que otros se aprovechan.

Actualmente todo tipo de texto es traducible, desde una película… pasando por un certificado de antecedentes penales, hasta una aplicación de móbil. El nicho de mercado es tan amplio como la necesidad de que cualquier persona sea capaz de entender un texto, validarlo, poder disfrutar de cualquier cosa o saber utilizar cualquier otra.

Sí queremos profundizar más en el tema, desde la década de los 90 aproximadamente hay un hecho del que muchas empresas se han beneficiado. Tal vez le suene, y es el comercio exterior. En éste sector los expertos en idiomas son imprescindibles para multiples tareas. Desde la gestión de un departamento de exportación -gestión de albaranes, atención de clientes internacionales, facturación, gestión de incidencias…- hasta la traducción de textos legales, contenido web o acompañamiento en ferias internacionales entre muchos otros.

Las Tecnologías y la Traducción

Muchos auguran que las tecnologías pueden acabar sustituyendo a los traductores físicos. ¿Usted piensa que esto puede ser cierto?, ¿Usted es de aquellos que piensa que un simple robot puede sustituir a un ser humano en la tarea de la traducción?

Si bien la aparición de las nuevas tecnologías dentro del mundo de la traducción ha facilitado en parte la tarea que llevan a cabo muchos profesionales de la traducción – preparados para ello – y que en efecto sirven para mucho. Ellas permiten entre otras cosas que un traductor pueda recurrir automáticamente a un vocabulario o que si se repiten fragmentos de una traducción a otra, estos puedan utilizarse para elaborar la nueva traducción.

En la actualidad ya existen nuevas tecnologías que pueden llegar a traducir una conversación entre dos personas, éste puede ser el ejemplo de dos personas de distintos países que mantienen una conversación fluída por teléfono, skype o otro medio por el que fluya la voz. La pregunta en éste aspecto es ¿lo que oigo es de fiar?, ¿el aparato este traduce según el sentido que tiene lo que se dice?, ¿Lo traduce palabra a palabra? La traducción más que traducir palabras o frases es traducir contextos, por lo que el traductor es aquél que lee entre lineas… el que ve entre matices, sentidos. El que está entre el color blanco y negro.

Un caso que ha revolucionado las tecnologías es Pilot, y no se trata de un boli que traduce según escribes… que ya puestos también valdría para traducir. Ahora todo vale.

Se trata de un pinganillo, como el que se utiliza en caso de los guardias de seguridad o los árbitros de futbol. Éste nuevo invento tiene como objetivo interpretar – que no traducir – a la persona que habla por el otro lado del teléfono en tiempo real. El objetivo es evitar que la persona pueda caer en una grave confusión… pero ¿realmente cumple su función? Para ello habría que ver cómo se ha hecho el pinganillo y qué tecnología utiliza… porque para que traduzca palabra por palabra lo mejor es coger un diccionario o bien viajar lo que se pueda sin miedo a hablar en un idioma extranjero y abrir bien las orejas cuando se nos habla para aprender.

Un aparato como este no va a hacernos aprender mejor un idioma, lo único que conseguirá realmente es cerrar nuestro cerebro a nuevos aprendizajes… es decir, lo atontará.

En menor cabida todavía una tecnología como esta substituirá a un traductor especializado, jurado o localizador de tecnologías. Estas tecnologías están llenas de defectos que hacen creer a los usuarios que les salvan la vida… pero lo único que hacen en parte es empeorarla lingüísticamente.

Los traductores siempre serán los especialistas encargados de dar forma y sentido a los textos, discursos y tecnologías para que otras personas las puedan entender y utilizar. Detrás de cualquier tecnología aplicada a la traducción – excepto las TAO – sólo hay números y no personas capaces de ver entre lineas y matices.