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La Traducción de Contratos

En muchas ocasiones, las empresas necesitan trabajadores externos que realicen tareas que dentro de las propias empresas no se pueden realizar. Éste es el caso de las traducciones jurídicas, puesto que en la mayoría de los casos no se cuenta con personal preparado para afrontar un reto de tales dimensiones. Sólo un traductor con formación, y no una persona con alto nivel de idiomas podrá traducirlo.

 

El contrato como tipo textual

Como en la mayoría de los trabajos, para encarar un encargo es imprescindible saber con qué estamos tratando. Todos los tipos textuales tienen unas características muy peculiares, por lo que no se podrán afrontar de la misma manera… tendrán sus dificultades y deberán tratarse de manera especial.

Así pues, los contratos generalmente también tienen una estructura que deberán respetarse y buscar las mejores soluciones para que el cliente final pueda entender el texto. Lo más importante para traducir un texto jurídico es que el cliente y el lector cumplan cada uno con su parte, un error puede suponer que uno de los dos pierda algo por el camino.

Algunas de las partes del contrato de obra pueden ser las siguientes:

  1. REUNIDOS (CLAUSULA PRIMERA, CLAUSULA SEGUNDA…)
  2. PACTOS

En otros tipos de contratos podemos encontrar otras estructuras, como LAS PARTES, OBJETIVOS, CLAUSULAS o RESCISIÓN que den forma al mismo. El traductor tendrá que tener en cuenta estas partes para buscar a posteriori su traducción en documentos paralelos, bases de datos creíbles, diccionarios y otros medios.

La traducción de textos legales

Hay una frase que dice pesas lo que vales. La traducción de textos legales pesan lo que valen… y en oro. Que una empresa se piense que por pagar menos de 100€ por un texto legal traducido va a ser síntoma de éxito, la lleva clara. El lenguaje jurídico tiene como característica su extrema complejidad, su lenguaje y expresiones específicos, sus expresiones en latín y otros muchos aspectos que hacen de él un objetivo muy complejo a la hora de traducir.

Desde luego para traducir cualquier texto, pero menos todavía para traducir textos legales vale tener un certificado C2, haber vivido en el Reino Unido 10 años o ser nativo. Para hacerlo es necesario conocer el lenguaje jurídico, tener en cuenta la tipología textual y su contexto.

Existen varios métodos para poder traducir contratos, cada uno con sus peculiaridades. Existen bases de datos, páginas web o glosarios. En las facultades normalmente se incide en algunos medios como los glosarios web online, como por ejemplo el IATE. La base de datos terminológica de la Union Europea nos permite consultar cómo se podría traducir una palabra según el equipo de traductores de la misma. Suele ser una base de datos bastante fiable, aunque no basta con darle a buscar y que nos saque varios resultados con su texto paralelo; sinó que tendremos que ir más allá y comparar con otros medios.

En los diccionarios de Oxford y Cambridge también se puede encontrar información buena sobre las posibles traducciones de textos jurídicos. Estos son muy útiles puesto que te permiten obtener la traducción mot à mot, es decir, el equivalente de un concepto jurídico. Sin embargo, ¿es esta la mejor opción? Quizás será conveniente que se sigan analizando otras opciones?

Otra de las opciones, y puede que la mejor es la búsqueda de textos paralelos. Éste tipo de textos son aquellos que contienen la misma estructura, vocabulario y tipología que el texto original. Como decíamos, un tipo de texto paralelo para una traducción de un Contrato de Obra podría ser éste.

Los textos paralelos son fuentes ricas en vocabulario, frases hechas y estructura de textos que pueden ayudar al traductor a realizar con éxito la traducción de textos jurídicos. Eso sí, no hemos de olvidar que todas los recursos mencionados anteriormente deben complementarse unos a otros ya que ninguno de ellos garantiza el éxito de nuestro trabajo al 100%.

Espero que éste artículo os sirva de ayuda, pues son algunos de los trucos que utiliza un servidor a la hora de traducir un texto tan especializado como lo es un texto jurídico.

 

Atentamente.