Home / Artículos de Traducción / ¿Por qué traduzco mi web? ¿Traductor profesional o intruso profesional?

¿Por qué traduzco mi web? ¿Traductor profesional o intruso profesional?

Hoy empiezo con mucho interés y ganas de aprender un curso sobre traducción de páginas web. Con éste curso, pretendo ampliar mi formación y estar al día sobre las  nuevas tendencias dentro de mi sector. Por otra parte, quiero poder ofrecer con garantías un buen servicio a diferencia de aquellos que traducen documentos y páginas web si tradujesen cualquier otro tipo de formato. No quiero formar parte de ese colectivo de intrusos en el mundo de la traducción, ¡me niego!

En un artículo publicado en el Economista, se habla sobre la importancia de contar con un buen traductor para realizar las labores de traducción de nuestra página web. Los ciudadanos de un país utilizamos nuestro dni para identificarnos ante cualquier organismo oficial, tanto nacional como internacional, para comprar o para otras muchas acciones diarias. La web es en todos los casos la tarjeta de presentación ante millones de usuarios tanto de empresas como de autónomos que quieren ofrecer sus servicios.

 

La Imagen de la Empresa

Para vender productos, no sólo basta con tener una buena mano de obra, invertir en las mejores máquinas que nos ofrezcan los mejores resultados o tener el mejor servicio de entrega; sinó que la empresa también ha de saber comunicarse con ese futuro cliente. De hecho según el artículo mencionado, se explica que una página web mal traducida tiene un impacto mucho peor que la de una web bien traducida. Esto repercute pues en la imagen corporativa de la empresa, puesto que implica que se toman medidas para que el cliente final esté a gusto.

Las empresas tienen que comprender que una persona que procede de otra cultura debe poder entender el mensaje de la empresa de manera que suene como si fuese una empresa de su propio país. En éste sentido, no basta con contar en la empresa con una persona que sepa hablar idiomas.

 

La Experiencia del Usuario

Éste podría ser un ejemplo muy claro de la mala experiencia que puede tener un usuario de una página web al ver que está mal traducida.

Lo primero es que cualquier posible cliente que teclea en google o cualquier otro buscador una palabra y accede a un sitio web, pueda ver claramente que donde accede tiene una fiabilidad. Esto implica que no esté en un sitio fraudulento, que no le puedan entrar virus o que todo el proceso de compra sea agradable y pueda acceder a todos los puntos de la web en buenas condiciones.

En éste sentido una web mal traducida es síntoma de dejadez por parte de aquel que ofrece los servicios mediante la misma. Una web así indica que la comunicación empresa – cliente es deficiente, porque se corre el riesgo de que el cliente abandone la web o que por no tener las cosas claras se cometa un error en la compra, o en la forma de pago.

 

Traducción e Internacionalización

La internacionalización de la empresa empieza por la traducción de nuestra página web. En efecto, hay muchas estrategias para que las empresas crucen las fronteras de los países en los que residen… pero la apertura de filiales, la búsqueda de representantes o la asistencia a ferias no son las únicos métodos para implantar una empresa en el exterior.

Sin embargo, el primer paso para internacionalizar una empresa pasa por tener la web en varios idiomas. Muchas veces, por no decir en la mayoría, se utiliza a los administrativos de exportación como traductores para traducir los contenidos de una página web. Si se desea traducir la web a varios idiomas, lo primero que hay que plantearse las siguientes preguntas ¿tengo recursos en la empresa que me permitan comunicarme con eficacia con el cliente internacional? ¿Mi equipo de internacional sabe comunicarse con eficacia con el cliente extranjero?, ¿Qué imagen quiero dar a los visitantes del extranjero?

Según se menciona en el artículo, tres de cada cinco visitantes de una página web pueden no volver porque está mal traducida. Esto significa que el cliente no ha entendido lo que la empresa le ofrece, que no le gusta la comunicación empresa – cliente o que debido a las malas instrucciones lingüísticas que se le dan no se ha decidido a darle al botón de compra.

No olvidemos pues que la traducción correcta de nuestro sitio web es fundamental para que un visitante tenga una experiencia de uso óptima y que para ello es necesario que la imagen corporativa pase por una correcta expresión lingüística. En el caso de que nuestra web la haya traducido un intruso en el mundo de la traducción, una persona sin conocimientos de traducción web o alguien que se comprometa a traducir  una web y luego utilice una traductor automático sin post revisión; corremos el riesgo de que un cliente en vez de darle al botón de comprar le dé al X de cerrar ventana.